En las vacaciones, no todo es sol y arena, también hay mucha contaminación y una creciente necesidad de gestión sustentable del turismo

México es reconocido a nivel internacional como uno de los destinos turísticos más paradisiacos del mundo. Nuestra riqueza natural, reflejada en nuestras playas, flora, fauna, paisajes naturales, etc. no ha pasado desapercibida por la industria turística. El año pasado (2017) México recibió a 35 millones de viajeros del extranjero. Además, el ranking 2017 de la Organización Mundial del Turismo nos ubicó en el lugar número 8 entre los países más visitados del mundo. No sólo los extranjeros disfrutan de nuestros destinos turísticos, ya que en turismo local se registró que 226 millones de mexicanos viajaron por el país en el 2016. Considerando lo anterior, no resulta extraño que el turismo sea una de las principales actividades económicas del país, generando casi el 9% del PIB.

Si bien el turismo representa una importante área de oportunidad en el ámbito económico, también es una de las actividades causantes de una gran cantidad de impactos ambientales negativos. Esto se debe principalmente a que buena parte del turismo no es sostenible, especialmente cuando está impulsado por la búsqueda inmediata de beneficios, que llevan a la masificación y destrucción de recursos. He aquí la necesidad de un turismo sostenible.

Algunos datos a considerar

Se estima que cada año ingresan alrededor de 10 millones de toneladas de plásticos a los océanos. Para 2050, algunos ambientalistas señalan que habrá más plásticos que peces en los océanos y, por si fuera poco, el costo de la basura marina se eleva a 8 mil millones de dólares al año. Un ejemplo claro de la cantidad de desechos que genera la actividad turística en nuestro país lo podemos ver reflejado en las siguientes cifras:

  1. Durante las vacaciones decembrinas de 2017 se recolectaron más de 29 mil toneladas de basura en la zona turística y colonias de Acapulco. Diariamente se recolectaron entre 850 y mil 250 toneladas de desechos.
  2. Holbox, que se ha convertido en uno de los principales destinos turísticos de los últimos años, registró desechos derivados de la actividad turística de 360 toneladas de basura al mes. En esta isla, ha habido un aumento de más del 500% de generación de basura en los últimos 10 años, derivado, en gran parte, de la popularidad turística que adquirió.

Tomando en cuenta lo anterior, queda claro que uno de los principales retos del sector turístico está en alcanzar una gestión sustentable del turismo.

La necesidad del turismo sostenible se hace inminente

La Organización Mundial del Turismo (OMT) así define al turismo sostenible:  

«El turismo sostenible atiende a las necesidades de los turistas actuales y de las regiones receptoras y al mismo tiempo protege y fomenta las oportunidades para el futuro. Se concibe como una vía hacia la gestión de todos los recursos de forma que puedan satisfacerse las necesidades económicas, sociales y estéticas, respetando al mismo tiempo la integridad cultural, los procesos ecológicos esenciales, la diversidad biológica y los sistemas que sostienen la vida«.

En México ya se han implementado algunas políticas y programas que propician el turismo sustentable. Un ejemplo de ellos es el distintivo nacional Blue Flag, a partir del cual se reconoce el esfuerzo de ciertas playas y marinas por contar con protocolos y procesos sustentables en temas de gestión y educación ambiental, seguridad, servicios y calidad del agua, así como el control de residuos sólidos.

El papel de los turistas

La tarea del cuidado y mantenimiento de nuestro planeta no sólo es para los gobiernos o proveedores de servicios turísticos ya que gran parte de la responsabilidad recae en cada uno de nosotros como turistas. Queda claro el poder económico que tiene el sector, no sólo en nuestro país sino a nivel mundial, por lo tanto, tenemos la posibilidad y el deber de exigir que se cumplan ciertos parámetros sostenibles por parte de los lugares que queremos visitar. Al mismo tiempo, como turistas responsables, es nuestra obligación comportarnos adecuadamente cuando visitamos un lugar que nos está abriendo las puertas a nuevas experiencias, especialmente si vamos a tener contacto con cualquier elemento de la naturaleza.

Así que, la próxima vez que planees tus vacaciones, toma en cuenta las consideraciones de este Decálogo para el turista responsable:

  1. Infórmate sobre el lugar que visitas: costumbres, cultura, historia. Así sabrás cómo comportarte.
  2. Busca proveedores responsables. Hoteles, agencias, restaurantes, etc. Que tengan criterios de sustentabilidad.
  3. Protege la flora y fauna silvestre. No compres souvenirs elaborados a partir de especies en peligro, no te tomes fotos con ellos y no molestes su ambiente natural.
  4. Utiliza medios de transporte que no contaminen: Elige recorridos a pie o en bicicleta. Tal vez conozcas cosas que no verías desde tu auto.
  5. Minimiza la generación de residuos: apaga las luces de tu cuarto de hotel, no pidas productos o servicios que no vas a utilizar.
  6. No incurras en delitos ambientales: Respeta los reglamentos del lugar.
  7. Consume lo local.
  8. Respeta el entorno: no extraigas flora, fauna o artículos culturales históricos.
  9. No tires desechos, busca los lugares indicados para ello.
  10. Busca actividades de bajo impacto ambiental.

Cuidar nuestro planeta, es responsabilidad de todos.

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