Diabulimia

Diabulimia

La unión entre la diabetes tipo 1 con un trastorno alimentario recibe el nombre de diabulimia. Por lo general, el trastorno implicado es la bulimia, ya que hay una serie de conductas compensatorias inapropiadas que se realizan, como una mala administración de la insulina, con el objetivo de perder peso. También se pueden presentar ayunos, vómitos, uso de diuréticos y laxantes, y el excesivo ejercicio físico.

La diabulimia se presenta con mayor frecuencia en mujeres adolescentes o adultas jóvenes que, después de haber sido diagnosticadas como diabéticas y comenzar a ser insulino-dependientes, deciden emprender una búsqueda de alternativas dañinas para mantener el peso, o bien para volver a tener el peso que tenían en los inicios de la enfermedad.

Como sabemos, uno de los principales síntomas de la diabetes es la pérdida de peso que se recupera cuando el paciente comienza a administrarse la insulina necesaria y se estabilizan sus niveles de glucemia. La recuperación del peso perdido ocasiona mucha insatisfacción, sobre todo, en adolescentes y mujeres jóvenes muy vulnerables a un trastorno alimentario. Cuando estas pacientes se percatan de que la administración de la insulina es lo que provocó que recuperaran el  peso perdido, ven la posibilidad de omitir o disminuir la dosis de insulina que necesitan como una alternativa para deshacerse del peso corporal recuperado. También comienzan a presentar restricciones dietéticas y otras conductas compensatorias inapropiadas sin estar muy conscientes de que los daños que ocasionan estas conductas se agravan aún más en su condición.

De esta forma, cuando la diabetes tipo 1 se acompaña de un trastorno alimentario el peligro se incrementa exponencialmente, ya que al realizar restricciones alimentarias y/o conductas compensatorias inadecuadas, la glucemia del paciente es más susceptible a fluctuar y entrar en campos más graves de hipoglucemias o hiperglucemias; Por otro lado, los vómitos y el abuso de diuréticos y laxantes generan deshidratación y agravan la situación fisiológica.

Como se ha mencionado, desafortunadamente, la diabulimia está en la mayoría de los casos presente en pacientes muy jóvenes, cuya inmadurez no les permite tomar conciencia de la seriedad de su enfermedad y no prestan atención a los controles de glucosa, poniéndose, así entonces, en situaciones de alto riesgo como el coma diabético que puede llevarlas a la muerte.

Evitar o disminuir la dosis de insulina que cada paciente requiere origina a corto plazo las siguientes consecuencias:

  • Hiperglucemias
  • Hemoglobinas glicosiladas elevadas
  • Pérdida de peso, lo cual agrava más el cuadro pues en cuanto más peso va perdiendo la paciente más se resiste a administrarse la insulina requerida
  • Edema en abdomen y miembros inferiores
  • Deshidratación
  • Sed
  • Fatiga
  • Cetoacidosis
  • Fluctuaciones en el estado de ánimo
  • Depresión

Por otro lado, cuando la diabetes no se controla ocurre un severo daño en los vasos sanguíneos y con el paso del tiempo es muy probable que el paciente presente:

  • Gangrenas
  • Pie diabético
  • Insuficiencia renal crónica
  • Deterioro de la visión
  • Hipertensión

Hay que tomar en cuenta todos estos riesgos y, sobre todo, hacer consciente a la paciente de que al combinar la diabetes con un trastornos alimentario tiene una tasa de mortalidad más temprana y elevada.

El tratamiento de la diabulimia, al igual que en los otros trastornos alimentarios, requiere de un equipo interdisciplinario conformado por los siguientes especialistas:

  • Educador en diabetes
  • Psicólogo
  • Psiquiatra
  • Médico internista
  • Nutriólogo
  • Endocrinólogo

Es muy importante la comunicación entre todos los especialistas y los familiares de la paciente para que poco a poco pueda volver a tener hábitos de vida saludable y, sobre todo, tenga un buen manejo del cuadro diabético.

Se sugiere un acompañamiento muy de cerca con la paciente para que se le enseñe a llevar registros de su alimentación y registros de sus glucemias, con lo cual podrá comenzar a regular las porciones de comida, así como también las dosis de insulina que requiere.

El papel del educador en diabetes es imprescindible en este tratamiento, pues uno de los aspectos más importantes será educara  a la paciente para que logre equilibrar su nivel de glucemia; Es decir, se le debe educar para que si, por ejemplo, ingirió un alimento con alto índice glucémico debe administrarse el nivel de insulina acorde que la prevenga de una hiperglucemia. Así mismo, si la paciente se administra más insulina de la necesaria puede tener un cuadro de hipoglucemia que la lleve a tener un atracón.

Por último, el aspecto de la terapia psicológica debe enfocarse en el trabajo del equilibrio emocional y el cambio de patrones de pensamiento debe ser gradual a través de un esquema de intervención cognitivo conductual.

Dra. Nancy Silva

Catedrática del Instituto Suizo

Es licenciada en Psicología, con especialidad en Psicología de la Alimentación. Cuenta con una maestría en psicoterapia y es candidata al Doctorado en Clínica Psicoanalítica por el Centro ELEIA. Con catorce años de trayectoria docente a nivel licenciatura y maestría, ha impartido cátedra en diversas universidades reconocidas de la ciudad de Puebla. Es coautora del entrenamiento en Psicología De La Alimentación®, cuyo programa académico es una amplia capacitación dirigida a profesionales de la salud interesados en adquirir las estrategia y destrezas necesarias para mejorar la alimentación de sus pacientes. En agosto de 2017 impartirá la asignatura “Psicología de la Nutrición” en el Instituto Suizo.

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